El arte del hilografía tiene su origen en las llamadas
"cartas de Boole", inventadas por Mary
Everest Boole al final del siglo XIX para hacer la teoría de las
matemáticas más comprensibles para los niños. Mary utilizó estas cartas para
ayudar con ellas a sus alumnos a aprender la geometría de los ángulos y
espacios. Esto se popularizó como un arte decorativo durante la década de 1960
mediante kits de aprendizaje y libros.
La técnica nace, cuando allá por los años 1968-1969, sobre
una cara de una caja de cartón: alfileres, hilo zigzag y formaban una figura
para luego, colocar un alfiler al lado del otro, y de esta manera, empezar a
cruzar el hilo hasta lograr cruces, donde se le da cuerpo a la figura elegida.
Esta, es una de las formas en que destacamos el impulso artístico el cual es
inherente a la condición humana; que desde los albores de la humanidad los
hombres fueron dejando la impronta de este modo de ser en todos los utensilios
y objetos que usan en el diario vivir. De tal suerte, el deseo de embellecer
todas las cosas nos lleva a realizar nuestro pequeño mundo. En la que el arte
es una codificación de determinados lenguajes con un propósito de belleza. El
hilo es un sujeto inusual para conseguir un objeto visual; de honda y poderosa
belleza, su gestión dentro de parámetros totalmente inhabituales que involucra
a la plástica.

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